DEJAD A LOS MARIDOS EN CASA!!

 

Bien podría decir aquello de: “en qué hora se me ocurrió ir a Cuba acompañado de mi chica”… Esa isla está hecha para ir flanqueado por un distinguido y armonioso hatajo de pervertidos compañeros de trabajo, o en su defecto por unos cuantos amigotes escogidos de alguna florida red social de las muchas que actualmente hormiguean por internet. La Habana Vieja, la Bodeguita de Enmedio, los paseos nocturnos por el Malecón, esas simpáticas chicas cubanas, tan cariñosas, atentas, inteligentes, detallistas, comprensivas…, ah! se me olvidaba, también son majillas de cara… Pero antes de que se me echen encima las féminas que estén leyendo esto, y percibiendo esa cara de haba morada que se les está poniendo, he de decir que realmente no son los hombres quienes han de ir sin las parientas a esta joya del Caribe…, sino las mujeres…, sí!, vosotras!, dejad a los maridos en casa!, porque no os quiero ni contar los prodigiosos musculados especímenes que rondaban por ahí…, con unas sonrisas, una educación, una labia y una… puff!, que no me quiero ni imaginar… (ya se lo imaginaba mi chica por mí…).

Pero dejando atrás estos soezes pero necesarios improperios, he de decir que fuimos a la isla a ESCALAR. Sí, a eso. Y a pasar calor, y a reventar a comer judías con ropa vieja, y a recibir cada mañana con un insuperable cafelito cubano, y a conocer las historias de boca de los protagonistas de este decadente y moribundo comunismo, nacido de una épica Revolución que ha ido tomando tintes carceleros con los años, herida mortalmente por la corrupción, la inquebrantable condición humana y las garras del imperio gringo. 

No sé cómo será después, nos preguntamos, pero esto hay que verlo antes de que el camarada Fidel pase a mejor vida…

Dado el nivel de cutrerío que suele acompañarnos en nuestros viajes, no alquilamos coche, no pisamos un hotel y el restaurante más lujoso fue… mmmh, creo que no fuimos a ningún restaurante… Dormimos en la casa de los cubanos (sistema de alojamiento legal en la isla) y comimos en los famosos paladares (o sea, también en la casa de los cubanos, sistema igualmente oficial y aprobado por el régimen).  

Tras quince días deambulando como zombis por el calor, y tragando frutas como posesos, llegamos a catar la roca de la isla, que tristemente no es gran cosa por la escasez de medios y posibilidades de los locales, pero merece una visita.

Les dejamos allí algo de material de escalada, ropa y dádivas varias, y tras abandonar el interior y la roca nos tratamos de zambullir en la vida de algunos de los cubanos, poco a poco, sin agobiar, llegando a intercambiar impresiones valiosas, tras lo cual, llegamos a algunas relevantes conclusiones:

 

- Los hay pro-Castro, anticastristas y ‘no-me-atrevo-a-pronunciarme’.

- Los españoles somos mayormente queridos y algo repelidos como los ricos que somos.

- Allí los negros tampoco gustan.

- La Habana está hecha una ruina.

- Todos tienen trabajo, pero ninguno tiene dinero.

- El nivel cultural es elevadísimo.

.- La seguridad en las calles es total

 Y la mas importante:

 - El cubano es feliz con una guitarra y una botella de ron…

Gracias, y ahí van unas foticos más…

Fernando Nuñez

www.ojovertical.com

1 Comentario »

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  1. gracias por comapartir este reportaje y vaya fotos!

    saludos del sur*

    Comentario por Duende Verde — 8 Enero 2009 #

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